| A modo de balance |
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El final de una gestión como legisladora de la ciudad y el comienzo de una etapa como diputada nacional, me ponen en el lugar de hacer un balance de lo hecho y el trabajo que se avecina.En estos últimos años nos tocó afrontar la oposición a un gobierno que se caracterizó por el vaciamiento, la represión y la demagogia. Intentamos construir frente a ello, proyecto político desde abajo, en los barrios que sea democrático y transformador para poder vivir y disfrutar una Ciudad para todos.
Fuimos denunciando una a una las áreas desvastadas por una ideología neoliberal noventista y autoritaria con resabios de la historia más negra de la dictadura militar de nuestro país. Las carteras de Educación, Salud, Espacio Público y Justicia y Seguridad, no nos dieron descanso y pusieron de manifiesto la vulneración sistemática de todos y cada uno de los derechos humanos que desde el gobierno del Ingeniero Macri se llevaron puesta media ciudad. Y no debemos olvidar el rechazo que provocó la indiferencia de la por entonces vicejefa de Gobierno, Gabriela Michetti, quien en una actitud de silencio y complicidad no dio la cara por los más d desprotegidos de la Ciudad de Buenos Aires. En este último tiempo, mientras en el día se veían los carteles amarillos de la nueva gestión, por las noches los "chalecos negros" de la tristemente célebre UCEP (a las órdenes de Juan Pablo Piccardo, ministro de Espacio Público) comenzaba su trabajo con el desalojo de trabajadores cartoneros, personas en situación de calle, centros culturales y casas tomadas, “limpiando” las calles a golpes y patadas. De esta forma fue desalojando familias enteras, con niños, viejos y enfermos, arrojando la pobreza a un destino de exclusión, engrosando las villas y el conurbano bonaerense sin una política real de vivienda e inclusión. Algunas veces extorsionando a estas personas con subsidios, obviamente bajo amenaza de “esto o nada y a la calle igual”, subsidios que sólo matan el hambre de días o de meses quizás, pero que no resuelven la cuestión de fondo, dilapidando los recursos públicos en pos de un pingüe negocio inmobiliario para los amigos del poder para una ciudad para unos pocos. ![]() Lo denunciamos en la Legislatura y ante el silencio de la oposición, también lo hicimos penalmente. Rápidamente las organizaciones sociales salieron a la calle y denunciaron esta situación, abrazándose a esta causa en defensa de los derechos humanos. Cuando se vieron acorralados por la movilización social y el estado público que había tomado el tema, en un acto de gatopardismo vergonzoso, el gobierno de la Ciudad encubrió las funciones de la UCEP en una falsa disolución bajo la mirada cómplice de quienes tienen la obligación de informar y denunciar estas barbaries que atentan contra un estado de derecho democrático y republicano. Por su parte, el Ministro de Educación, Mariano Narodowski puso una energía desbordante en evitar que pasara una sola beca estudiantil que no reuniera los requisitos que determinó al efecto. Requisitos que podríamos catalogar de indignos y que lograron expulsar a más jóvenes de un debilitado sistema educativo, pero que sigue siendo la mejor salida para un pueblo que quiera dejar la dependencia y tener con qué defender su soberanía, para erradicar la violencia que tanto daño ha hecho y hace a nuestra sociedad. Mientras miraba para otro lado cuando el Jefe de Gobierno trataba de vagos a los maestros y no se hacía cargo de las persecuciones que se llevaban adelante desde su ministerio sobre los trabajadores de la educación y los estudiantes. No supo dar explicaciones cuando las denunciadas arbitrarias auditorías quedaron expuestas por el esc ándalo del espía Ciro James, un contratado de su cartera, con un salario que supera el de un director o directora de escuela y por quien al día de hoy no pudo dar cuenta de las tareas que tenía a su cargo para recibir semejante contraprestación. Hoy lo espera una indagatoria, la evidencia de lo que significó esta lucha de la que participamos junto a los trabajadores y estudiantes que tuvieron el coraje de enfrentar esta vergonzosa gestión, de quien años atrás fuera un eximio defensor del derecho a la educación.El plan de salud de Ministro Lemus directamente fue una bofetada a la ciudadanía, que provocó la reacción de todos los integrantes del sistema. Ha sido un honor para mí acompañar la lucha de los trabajadores de la salud, verdadero sostén del sistema público de salud y forjadores de leyes claves como la ley general de salud y la ley de salud mental, que llenan de orgullo a esta ciudad y que este gobierno pretende borrar de un plumazo. La arbitrariedad y falta de sustento para los cambios impuestos y los que no se han llegado a implementar gracias a la lucha sostenida de los trabajadores, no resiste el menor análisis y sólo ha logrado poner en crisis el sistema de salud en la ciudad, desabasteciendo de insumos, y degradando la atención a niveles nunca antes vistos en esta ciudad que tiene la responsabilidad de sostener un sistema que fuera nacional y que su constitución le impone para todos y todas los y las habitantes de nuestro país. Por último, Justicia y Seguridad, a cargo del Dr. Montenegro y su mal nacida policía metropolitana, de la mano del Fino Palacios, a quien denunciáramos desde el primer día y quien también tuvo que renunciar por la presión y movilización de los organismos de derechos humanos y víctimas y familiares de la Amia. Palacios era la garantía del acuerdo con la Policía Federal, los comisarios que se incorporaban y que vinieron a formar la mentirosa nueva policía eran la muestra de lo que desde la banca hizo que votáramos en contra de esta fantástica mentira de seguridad macrista. Hizo falta el procesamiento de Palacios, el descubrimiento de la causa de espionaje sobre éste y sobre Chamorro su segundo devenido en jefe, para que se purgara una policía que aún no ha pisado las calles. Hoy en un intento de tapar el sol con las manos, se piensa designar a un civil, Eugenio Burzaco. Un civil que tiene la suficiente historia escrita y no escrita, para ponernos en alerta ya que con él se pretende legitimar un aparato perverso y represivo que es la única política de seguridad que se trae de la mano Mauricio, que es, fue y será Macri.Un capítulo aparte merecen, a mi juicio, las dos mujeres en cuya cabeza pesaba la responsabilidad de defender a los más débiles y hacer oír sus voces frente a estos brutales atropellos, la Vicejefa Michetti y la Ministra de Desarrollo Social. Muy por el contrario, la ministra María Eugenia Vidal, no sólo se dedicó a entregar subsidios a granel, sino que permitió que el trabajo del un programa a su cargo como es Buenos Aires Presente (BAP), que tiene como función proteger a la gente en situación de calle, fuera colaborar con la UCEP en los desalojos denunciados, sino que además actuó como inteligencia previa para detectar los lugares y personas que luego pasaron a engrosar la lista de expulsados por vías de hecho de nuestra ciudad. No está bueno Buenos Aires y Macri lo sabe. No le fue tan bien en las elecciones y no va tan bien en las encuestas, por eso va a cambiar de estrategia. Las calles se recalientan y la ciudadanía comienza a mostrar la bronca por una gestión que no ha querido y no ha podido resolver los problemas más acuciantes de la Ciudad. Por ello los cambios que pretende imprimirle Macri a su gestión son un maquillaje tan grotesco como el del guasón y más temprano que tarde el pueblo va a ir castigar a este gobierno por tanto atropello y violencia institucional. Por eso desenmascarar este gobierno es una tarea cotidiana y permanente. Macri pretende gobernar con pie de plomo no sólo la Ciudad sino también nuestro país, y es por ello que nuestra lucha seguirá incólume desde mi banca en el Congreso Nacional. Existe un proyecto de ciudad policial, represivo y para pocos, y es por ello que le oponemos un proyecto popular, democrático y participativo. Por eso mi banca en el Congreso Nacional será lo que siempre ha sido: una herramienta más, un puesto de lucha en la construcción de una verdadera alternativa nacional, una nueva experiencia política con el protagonismo del pueblo, que resuelva los problemas fundamentales que nuestro pueblo y nuestro país necesitan. |