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  • Liliana

¿A las personas no les gusta hablar de riesgos?

Actualizado: 1 de mar de 2019

Contexto

A pesar de la complejidad y volatilidad de nuestro entorno reflejado en crisis (como la financiera del 2008), casos emblemáticos de empresas que han desaparecido por riesgos materializados que “alguien” podrían haber detectado oportunamente (ENRON, Andresen, Blockbuster) y de los beneficios logrados al gestionar en forma preventiva los riesgos, las empresas aun no cuentan con una madurez adecuada que permita dar la tranquilidad a los diferentes stakeholders que la organización está bien administrada y que generará el valor esperado.


Un estudio demostró que las empresas en el 20% superior de la madurez del riesgo generaron tres veces el nivel de EBITDA que las del 20% inferior, aun así no avanzan en su madurez.


Brasil y México son los países más avanzados en LATAM, de acuerdo a un benchmark del 2018. Los sectores que más se están beneficiando por integrar la gestión de riesgos en su estrategia de negocio son las instituciones financieras, minería/metales y energía. En Chile, en una escala del 1 al 5, ninguna empresa encuestada alcanzó el nivel 5 de madurez (el “optimizado”) y el 73% está en un nivel 3 “medio”.


En general, de acuerdo a diversos estudios, el principal obstáculo para avanzar recae finalmente “las personas”, ya sea porque: la cultura es más reactiva que preventiva, no lo entienden como algo estratégico, no tienen los conocimientos, por falta de patrocinio del directorio y la alta dirección, etc.


Por lo tanto, hay que comenzar a entender cómo actúan “las personas” frente a los riesgos para comenzar generar los cambios deseados.


¿Cómo actúan las personas frente a los riesgos?

Un grupo de científicos reveló que las personas reaccionan en forma distinta cuando están frente a una amenaza o riesgo, lo cual puede generar una emoción de miedo dependiendo de qué tan cerca o lejos se encuentre del peligro. Hay personas que tienen una estrategia más defensiva y huyen, se paralizan o ignoran la amenaza para no hacerles frente, y otras son más de ofensiva, lo enfrentan y atacan. Para determinar los diferentes comportamientos los científicos usaron una estrategia similar a la del Pac Man, el videojuego donde depredadores acechan.


Por otro lado, un estudio señala que muchas personas son arriesgadas y se divierten sintiendo la emoción del miedo, como en los deportes o experiencias extremas, películas de terror, historias de miedo. Estudios científicos relacionan la atracción por el riesgo y el miedo, esto es porque esa reacción de “luchar o huir” puede generar mucha satisfacción y se relaciona incluso con la excitación sexual.


Con lo anterior podemos deducir que frente a la palabra “riesgo” las personas pueden tener una actitud diferente:

  • Hay personas que relacionan la palabra “riesgo” con paralizarse o huir, y si esto afecta el logro de sus metas en la empresa, tratarán de evadir las conversaciones o sencillamente de no hablar de los riesgos.

  • A otras les agrada experimentar la sensación de riesgo o peligro, y que estarán dispuestas a buscar nuevos riesgos y asumir otros. En esta clasificación se podrían encontrar los emprendedores e innovadores.

  • Algunas son indiferentes cuando no perciben que los riesgos están cerca y/o no los pueden afectar, sobre todo cuando los riesgos son “de la empresa” y no están directamente relacionados con ellos.

Dado lo anterior, a nivel empresarial podríamos hacernos las siguientes preguntas: ¿la actitud frente al riesgo se puede identificar y gestionar?, ¿cuál es la actitud de las personas frente a los riesgos que necesita la organización?, ¿en todos los puestos de trabajo necesitamos la misma actitud?, ¿están identificadas las personas de acuerdo a su tipo de actitud, en función del riesgo?, ¿las personas conocen los límites de riesgos que pueden asumir?


¿Cómo actúan las organizaciones frente a los riesgos?

De acuerdo a diversos estudios, las organizaciones:

  • No son “amantes a tomar riesgo”: Un estudio señala que el 60% de los oficiales de estrategia corporativa encuestados dijo que el proceso de toma de decisiones de su empresa es demasiado lento, en parte debido a un énfasis excesivo en la prevención de riesgos. Agregaron que si este “arrastrar organizacional” se reduce, la tasa de crecimiento de los ingresos podría duplicar. Sólo el 20% describió sus empresas como “amante del riesgo”.

  • Son mas bien defensivas: En un reportaje de la revista HBR a Luis Custodio, director de riesgos de IBM, señaló que la gestión del riesgo ha sido históricamente más sobre defensa que ofensa y que esto está siendo modificado.

  • Indiferentes: Según el The State of risk oversight 2018 del AICPA, el 60% de los encuestados creen que aumenta el volumen y complejidad de los riesgos, pero sólo el 29% de los directores discute formalmente el nivel de exposición a riesgo cuando se analiza el plan estratégico.

Considerando lo anterior, se podría concluir que las organizaciones, en su mayoría, son defensivas. ¿Será por esto que no aumentan el nivel de madurez de la gestión de riesgos?.


¿Cómo gestionar la actitud de las personas frente a un riesgos?

Las empresas pueden comenzar a realizar lo siguiente, según un artículo de la revista HBR:

  • Orientar la capacitación hacia simulaciones o escenarios que permiten a los empleados practicar la toma de decisiones en situaciones de riesgo que a temas más técnicos/metodológicos.

  • Identificar los tipos de trabajos o unidades organizacionales más expuestas a riesgos, es decir, que enfrentan decisiones de alto riesgo para la empresa, y así orientar la capacitación a las personas adecuadas.

  • Determinar y aclarar el apetito por el riesgo y difundirlo en toda la empresa como guía para la toma de decisiones.

  • En el proceso de contratación evaluar el apetito de riesgo de los candidatos a través de test o simuladores y compararlo con lo esperado por la organización. Al incorporar a personas con aptitudes para la evaluación de riesgos, reducen la necesidad de capacitación o remediación más adelante.

Finalmente, les recomiendo lo que señala en la investigación de CEB “Reducing Risk Management’s Organizational Drag”: la palabra inglesa "riesgo" comparte sus raíces con la palabra italiana rischiare, que significa "atreverse". Mantener este último sentido en mente puede ayudar a las empresas a contrarrestan las tendencias de la vieja escuela para huir en la dirección opuesta cuando se enfrentan a riesgos. Yo agregaría, a "atreverse", de acuerdo al apetito de riesgo definido por la empresa.






Bibliografia:

https://hbr.org/2015/07/how-to-live-with-risks

https://www.infobae.com/2007/09/17/334143-como-responde-el-cerebro-un-riesgo-amenaza/

"Reducir la resistencia organizativa de la gestión de riesgos", por CEB.

https://www.ey.com/Publication/vwLUAssets/Turning_risk_into_results/$FILE/Turning%20risk%20into%20results_AU1082_1%20Feb%202012.pdf )

https://www.marsh.com/ar/es/insights/research/iii-benchmark-de-gestion-de-riesgos-en-latinoamerica.html

https://as.com/tikitakas/2016/11/17/portada/1479365345_712566.html

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